5 pasos para ejecutar un plan de desarrollo personal - Benjamin Franklin

1. Se anotan

No es suficiente “pensar” en lo que queremos hacer para mejorar. Debemos tomar esa imaginación y traducirla en realidad. Y una gran parte de eso viene a través de la conversión de los pensamientos y sueños en palabras reales en un papel. El acto de escribir algo puede tener un efecto mágico sobre nosotros. Toma lo abstracto y lo hace concreto. Puede hacer lo que parece inalcanzable, accesible. Sí, sueños y aspiraciones de alto nivel pueden intimidarnos, pero cuando los ponemos en papel, de alguna manera parecen un poco más realistas.

2. Son realistas y fuera de alcance.

Esto se refleja en las 13 virtudes de Franklin. Su aspiración para la perfección moral era algo que nunca lograría completamente porque esa clase de vida es imposible. Aunque la templanza pueda parecer algo fuera de alcance como una virtud de por vida, cuando se simplifica en “no comas hasta sentirte harto; no bebas hasta estar ebrio”, es algo que podemos aplicar a cada comida y reunión social. A pesar de que las aspiraciones de Franklin nunca se realizaron a la perfección absoluta, proporcionaron guías a lo largo del viaje hacia su meta y le permitieron practicarlas regularmente.

3. Reflejan una perspectiva a corto y largo plazo.

El plan de desarrollo de Franklin para la reflexión moral reflejaba las aspiraciones cotidianas que podían lograrse mediante la práctica habitual que conduce al cambio a largo plazo y a la transformación del estilo de vida. Como alguien dijo una vez, las personas suelen sobrestimar lo que pueden hacer en un año, pero subestiman lo que pueden hacer en cinco. La clave son las pequeñas mejoras, la práctica regular si se quiere, que establecemos cada día. Las pequeñas mejoras pagan grandes dividendos en el tiempo. Con esto en mente, un plan debe reflejar algo que puede parecer fuera de alcance en el corto plazo, pero que puede llegar a ser cada vez más asequible a medida que mejoramos.

4. Se basan en valores importantes.

El valor de Franklin para la perfección moral estableció las bases de su plan y le dio propósito para que durara toda su vida. Del mismo modo, para que nuestros planes sigan siendo relevantes y nos sirvan a largo plazo, deben basarse en las cosas más importantes de la vida. Y mientras el dinero y las posesiones parezcan ser algo a lo que las personas “exitosas” se esfuerzan, sugiero que la gente más exitosa se enfoque primero en su propósito y todo lo que hay alrededor de eso. Preguntándote “¿por qué estoy en este planeta?” puedes abrir los ojos a lo que quieres hacer y tener una visión más clara para centrarte en cómo llegar ahí.

Con todo esto en mente, pensemos en cómo empezar a elaborar un plan de desarrollo personal para nosotros mismos. Estos son algunos pasos para comenzar:

1. Determina tu propósito

 Anota tu propósito en la vida. Para que tu plan perdure, debes comenzar con un propósito fuerte. Hazte la pregunta planteada antes: “¿Por qué estás en este planeta?”. No podemos exagerar la importancia de tener un propósito en la vida porque es la base de todo. Anota a qué te refieres con éxito. Lo peor en la vida puede ser la búsqueda de una definición de éxito y, al llegar a ella, notar que no era lo que pensabas.

 

2. Desarrolla tus valores

Basado en tu propósito, piensa en las cosas que son importante para ti. ¿Cuáles son los valores que guiarán tu vida? Franklin tenía 13 virtudes, Aristóteles 12. De la misma manera, tenemos cosas en la vida que son importantes para nosotros. Aunque no necesitas una lista completa al principio, escoger un pequeño número de valores (5-10) y escribirlos, es un gran comienzo. Estos valores deben alinearse con nuestro propósito, y si no lo hacen, necesitamos preguntarnos qué es lo que necesita cambiar.

“Una meta no siempre se hace para ser alcanzada, a menudo sirve simplemente como objetivo” Bruce Lee.

3. Define tus metas

Todo plan es infructuoso sin un “fin” tangible. Una meta es simplemente dónde quieres estar al final. Stephen Covey lo dijo así: “Comenzar con el fin en mente”. Nuestras metas deben ser coherentes con nuestros valores y deben definir un resultado tangible. Como Bruce Lee dijo, “una meta no siempre se hace para ser alcanzada, a menudo sirve simplemente como objetivo”. Las metas sirven para guiarnos hacia destinos que podamos o no alcanzar. Por supuesto que alcanzar nuestra meta es el objetivo principal, pero incluso avanzar en esa dirección nos llevará más lejos que si nunca hubiéramos comenzado. Lo importante es que las metas nos permitan dirigirnos hacia ciertos destinos.

4. Diseña tus hábitos

Los hábitos son acciones que puedes realizar sobre una base que te llevará a alcanzar tu meta. La realidad de la vida es que la mayoría de lo que hacemos sucede habitualmente. Si piensas en ello, la mayoría de nuestras acciones en la vida ocurren en el nivel subconsciente. Nuestros cerebros operan en piloto automático. ¿Cuál es la base de esto? Nuestros hábitos. Por esta razón, nuestros hábitos son difíciles de cambiar porque son fuertes redes neuronales establecidas durante largos periodos de tiempo.

¡No temas! La neuroplasticidad muestra que no importa qué tan arraigados estén nuestros patrones de pensamiento y hábitos, el cerebro humano es “moldeable” y podemos cambiar. Pero se necesitan dos cosas: práctica intencional y consistencia. Los hábitos son la clave de ambos. Nuestros hábitos deben estar alineados con nuestros objetivos y deben ser cosas que podamos hacer regularmente para establecer nuevas redes neuronales.

Cuanto más lo hagamos, más fuertes serán esas redes hasta que desarrollemos un nuevo hábito.  Aunque algunos gurús de autoayuda han sugerido que los hábitos se forman entre 21 y 30 días, la ciencia indica que toma alrededor de 2 meses o 66 días para que se solidifiquen.

Entonces, piensa en una perspectiva a largo plazo y anota los pequeños hábitos que puedes hacer constantemente cada día, y el poder de la neuroplasticidad hará su trabajo y comenzará a cambiarte con el tiempo.

5. Dedica tiempo a la reflexión

Aunque todos estos pasos te iniciarán en un camino hacia un crecimiento y mejoras consistentes, un momento de reflexión cada día te ayudará a centrarte y reenfocarte en el camino correcto. Como dije anteriormente, sería una vergüenza llegar a algún lugar solo para descubrir que no es donde realmente querías estar. Un momento reflexivo cada día –justo antes de acostarte- para mirar y leer sobre tus valores, metas y hábitos, pueden traer perspectiva a tu vida y ayudarte a mantenerte en la dirección en la que deseas ir. Algunas personas publican estas cosas cada noche, otros lo hacen una vez a la semana. Lo importante es que lo hagas regularmente. Incluso si es solo una vez al mes, tómate tu tiempo para asegurarte que estás yendo donde quieres ir.

Fuente: https://medium.com/the-mission/why-a-personal-development-plan-will-make-you-a-better-person-5a363a9a5eed